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Los Chachapoyas y sus grandes y asombrosas construcciones

Chachapoyas, pequeña ciudad fundada en 1538 por Alonso de Alvarado, capital de la actual región Amazonas, fue unida al resto del país por vía aérea en el año 1930 y por vía terrestre en 1960, cuando se abrió un camino afirmado que permitió el ingreso de vehículos. Esta es una ciudad que en los últimos tiempos está siendo redescubierta, y existen en su área un promedio de 500 restos arqueológicos, todos de la cultura Chachapoyas, entre tumbas, sarcófagos, fortalezas, torreones aislados, caminos, petroglifos, pinturas rupestres, restos textiles, cerámica y un sinnúmero de artículos que únicamente demuestran la grandeza, desarrollo y avance de esta cultura. De carácter indomable, los Chachapoyas le dieron mucho trabajo a los Incas durante su proceso de conquista.

La ciudad pequeña y encantadora guarda rasgos y muchos aspectos coloniales. Podemos ver casas de grandes patios con una pileta central, hechas con adobe y muchas flores coloridas. Hasta la fecha los restos arqueológicos son poco conocidos y explorados, por lo que permanecen aún con pocos circuitos turísticos clásicos, pero cuenta con muchos explorables y muy pocos visitados, por lo que aprovechamos para describir alguno de ellos:

Chachapoyas era el centro de una región en donde se desarrolló una civilización predecesora de los Incas y en algunos momentos de su historia con un desarrollo paralelo. Sus mejores construcciones se realizaron entre los siglos IX y XV de nuestra era, y su florecimiento se inició a partir del siglo I. Los incas, a su llegada, tuvieron grandes dificultades para someter a los Chachapoyas (o Sachapuyos), los que fueron dominados finalmente por el imperio incaico después de varios encuentros largos, sangrientos y difíciles, al mando del Inca Túpac Yupanqui hacia 1475, quien logra imponerse; sin embargo, ellos se rebelaron a menudo, hasta poco antes del episodio en Cajamarca entre Pizarro y Atahualpa, en 1532, en donde se aliaron con los conquistadores y se sublevaron contra los Incas, negándose a tomar parte en la gran rebelión de Manco Inca en 1536 contra los españoles.
La cultura Chachapoyas inició su florecimiento a principios de nuestra era. Ellos tuvieron artistas muy diestros, destacando sus textiles, su orfebrería, sus construcciones y otros aspectos, siendo tan hábiles como los del imperio costeño Chimú. Pero sobre todo, los Chachapoyas construyeron una de las fortalezas más grandes del Perú precolombino, cuyas imponentes ruinas mantienen un dominio sobre las vías de ingreso a la zona del Marañón, sus ruinas y restos encontrados tienen alguna influencia de los Chimú y los Incas, presentado sus construcciones fúnebres la particularidad de estar todas ubicadas en lugares muy altos, o en zonas escarpadas de muy difícil acceso. Los sitios más destacados están distribuidos en el estrecho valle del río Utcubamba, entre los que encontramos:

La fortaleza de Kuélap
Se puede llegar desde dos lugares diferentes de llegada. Por el suroeste, viniendo desde Cajamarca, Celendín, hasta pasar el puente y caserío de Balsas, Abra de Chanchillo (2.212 msnm), Abra Barro Negro (3.580 msnm), Leimebamba, Kuélap.
Viniendo por el norte desde Chachapoyas, Tingo, Kuélap; pero para llegar a Chachapoyas se puede hacer por vía terrestre desde Chiclayo, Olmos, Abra de Porculla, Bagua, Pedro Ruiz Gallo, Chachapoyas, o por vía aérea directo desde Lima hasta Chachapoyas.
Los restos arqueológicos de Kuélap se encuentran entre los más importantes en el norte del país. Situados a 3.050 msnm, fueron descubiertos en 1843 por Juan Crisóstomo Nieto. En 1967, considerando que las ruinas se encontraban cubiertas de vegetación y muchos de sus restos en franco proceso de deterioro, se iniciaron trabajos para despejar las construcciones. Kuélap probablemente era la capital del inmenso reino de los Chachapoyas. Estos construyeron la fortaleza con grandes proporciones, sus muros de 20 m de alto, con un largo de 500 m y un ancho de 110 m. El material usado es un granito rosa cuyos bloques son unidos con arcilla amarilla. Las paredes defensivas principales tienen más de 100.000 bloques de piedra tallada, estimando un peso total de 10.000 toneladas. Dentro de la fortaleza existen 34 recintos de forma redonda, distribuidas entre el pueblo bajo y alto. Se estima que albergó a una población de 2.000 habitantes.

Los mausoleos de Révash
Al sur de la fortaleza de Kuélap, otro sitio merece atención y es la ciudad fúnebre de Révash, formada por varios grupos de mausoleos construidos en excavaciones rocosas en un precipicio imponente. Conocidos desde la visita del explorador francés Charles Wiener en 1881, el complejo fue investigado en 1987 durante una expedición peruana.
Los mausoleos tienen el aspecto de un pueblo pequeñísimo, con las moradas en las paredes talladas de piedras y acondicionadas con piedras labradas, unidas por argamasa de arcilla, con decoraciones de pinturas rupestres rojas. Las representaciones son de felinos, llamas y caracteres indescifrables, así como con motivos geométricos en forma de cruces y rectángulos.

Los sarcófagos de Karajía
Sarcófagos ubicados aproximadamente a 2.600 msnm, en lo alto de un farallón, frente a una imponente zona verde.
La ruta que detallamos toma como punto de partida la Estancia El Chillo, y a partir de este punto seguimos en dirección norte hasta Caclic, 1 y 30' horas por carretera afirmada, luego tomamos el noroeste hasta Luya, 45' por un camino afirmado, seguimos hacia el oeste hasta Cohechán, 50' por camino afirmado; al norte hasta San Miguel de Cruzpata, 50' por un camino afirmado; finalmente 50 minutos de caminata hasta los sarcófagos de Karajía, por caminos de herradura, hasta llegar a los sarcófagos.

La Laguna de los Cóndores
Situada al sur de la región de Leimebamba, en una pared rocosa que domina el lago llamado de los Cóndores, el arqueólogo Federico Kauffman Doig descubrió esta impresionante necrópolis en mayo de 1997, encontrándose con un inmenso cementerio encajado a media altura, sobre un precipicio. Dentro de los mausoleos fúnebres pequeños o 'chullpas' se encontraron cerca de 280 momias contenidas en sus 'fardos' funerarios. En la actualidad, mediante convenios internacionales, se ha construido un museo que alberga todos los restos encontrados en la laguna, en el poblado de Leimebamba. Así mismo, en la localidad existen diversos guías totalmente involucrados en la zona, pudiendo contratarlos e iniciar una expedición por una exigente ruta que le tomará un día y medio de ardua caminata o cabalgata.

Makro
Para llegar a la ciudadela de Makro se parte desde las Estancias Chillo, en dirección noreste a Tingo y luego al este hasta Magdalena (20' por carretera afirmada), y desde Magdalena se dirige al noreste hasta la ciudadela de Makro, 2 horas por camino de herradura.

Pitaya
Para conocer los petroglifos de Pitaya partimos desde Tingo en dirección norte hasta Caclic, y luego hasta los petroglifos de Pitaya, por una carretera carrozable de 1 hora y 30 minutos.